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domingo, 2 de diciembre de 2012

Captura de pantalla: Nuestro primer mensaje

Captura de pantalla

Cuando el momento te dice hazlo, cuando el cuerpo no frena, cuando la mente se ciega ...





Hace siete días ... fue un saludo

                                                  Hace cinco días... fue una interrogativa "¿Cuándo quedamos?"

Hace tres días ... fue "Deseo verte"

                                                   Hace dos días ... "Dime dónde. Ahora te paso a buscar"

Ayer ... entre tus brazos gemí y tú me escuchaste

                                                    Hoy ... recuerdo el momento y me gusta recordar el deseo


Ahora, aumenta mi celo para el siguiente encuentro ...

sábado, 15 de septiembre de 2012

Delicia casuística ...

Encuentro casuístico, después de tanto tiempo,  con preguntas atropelladas ...
Una invitación para una cena, objetivo ponernos al día ...

En el café .... debajo de la mesa nuestras piernas hablaban y nuestras manos buscaban  el tacto del otro. En el transcurso de la conversación, nuestros ojos atados con unas directas miradas ... tu dedo apartando mi pelo de la cara ...

En el coche, parado, me condujiste a volver a sentir ese deseo que tanto disfrute en aquel concierto ...  Me besaste rozándome, mojando mis labios con tu lengua ... mientras una de tus manos abrazaba mi cuello por delante, sujetándome firmemente con esa suavidad férrea,  tuya propia. Esa pequeña y sutil presión provocaba que tu otra mano que estaba entre mis piernas notase el comienzo de mi excitación.
Esa presión daba como resultado que me pusiese más dispuesta a ti ...

Mi boca esperaba con ansia tu aire ... me volviste a besar para así poder respirar de ti ... Comiendo esos besos que me cegaban.
Mis piernas se abrieron para que tu mano tuviese la libertad de sentir como me mojaba con cada movimiento que hacías.

Sonreías ... disfrutando verme gozar.
Sonreía ... gozando.

En la habitación, no perdiste oportunidad, mi espalda contra la pared.
Tus manos tomaron mis brazos, elevándolos sobre mi cabeza, inmovilizada, notando la dureza  .... de la pared en mi espalda, nos seguimos besando, mis labios deleitándose con tu lengua, tu pierna entre las mías, apretaba mi sexo y mis caderas con su movimiento permitía que diminutos gemidos, quebrasen el velo de silencio que vestía la habitación.

Una mano ataba mis muñecas, y  con la otra, subiendo mi falda, te excursionaste debajo del satén de mis bragas, entre tus dedos mi clítoris, y con una destreza inimaginable, destreza que solo se puede sentir ...  provoco que mis piernas cediesen al placer ....

Soltaste mis muñecas, me cogiste de la cintura dándome la vuelta ... bajándome la braga con la  rapidez y con una exquisita brusquedad hasta el medio muslo,
Sentí, de una vez,... Una sacudida, un escalofrío, que me hizo perderme, regocijarme en esa placentera sensación.
Dios mio! Como lo sentí!
Como me ibas penetrando, lentamente, quedándote quieto, siguiendo, saliendo, entrando ..
Tu polla dura, firme, entraba sin dificultad ...

Las palmas de mis manos abiertas apoyadas contra la pared, mis caderas equilibradas cada lado con tus manos, oscilaban contra ti, pegada a ti, no quería espacio libre ninguno entre nosotros.
¡Me gusta así! Pegado a mi ...  dentro de mi ... ¡entero! Buff!

Mis piernas abiertas, para poder disfrutar más de tu posesión, tus manos acariciando mis nalgas ... un momento  te echaste un poco sobre mi, y dos de tus dedos, mojados por mi excitación, fueron los responsables de hacerme enloquecer, de forma circular suavemente, apretando lo justo, sobre mi clítoris provocó que mi orgasmo se descargase sin piedad, obligándome a doblar mis piernas, a encorvarme entera, a doblar mis brazos contra la pared,  a escuchar mis gemidos que ya subían de nivel, de mojarme entera, notando como el interior de mis muslos ardían ..., mientras tus embestidas eran cada vez más frecuentes, más fuertes, enérgicas ...

Y ya cuando te escuché gemir .... eso fue toda una delicia, un éxtasis para mi oídos ....
Escuchar a un hombre gemir, Dios mio!!! Como me pone ...!!!! Es imposible evitar que una corriente me recorra la piel, erizándome más de lo que estoy, notarte temblar, que me aprietes tanto que incluso me hagas daño ...  Bendito daño!!!!
Ser consciente que estás domado a mi, entregado, que en ese momento eres el macho vulnerable que tanto he provocado ... sometiendo a su hembra que ahora es la que lo domina, dejándose mansa!!!




Casi sin respirar por la fuerza de tu agarre, el movimiento del colgante de mi pulsera, el ruido de la hebilla de tu pantalón en el suelo, mi accidentada respiración, tus gemidos, mojada para tu libertad de goce .... hizo que tu exquisito orgasmo me calentase dentro de mi, más de lo que estaba ...

Me encanto sentirte así, estar así ... a un metro escaso de la cama .... cama que por cierto fue testigo de otro momento ....

¡¡¡¡Como me ha gustado encontrarte de forma casual!!!!

sábado, 14 de enero de 2012

Frente a frente



Tras meses de declaraciones de uno con el otro,
de confesiones del otro al uno,
de las conversaciones hasta altas horas de la madrugada,
de sentir tus palabras como caricias en mi cuerpo,
de escuchar tu voz por teléfono, fundiéndose en mi razón.
Al fin hemos estado frente a frente ...

Un momento vestido de pasión, de deseo, rodeado por un halo de nerviosismo e incertidumbre.
Una constante preocupación de desear y ser deseada.
Esa primera mirada, que recorrió, como descarga, toda mi espina dorsal,
ese primer beso, esperado, deseado, reteniendo juntar nuestros labios para disfrutar de ese alterado instante...
Un instante de cuerpos temblorosos por la proximidad del otro.
Esas primeras caricias, como chispas en mi piel, provocando mi anhelado abandono para ser tuya.



Ese momento, aislándonos del mundo, en la soledad de la habitación del hotel ...
Mi primera desnudez ante ti, mostrándome como tal soy, observada, excitada ...
Escarbar en tu cuerpo, descubriendo tu olor...
Gastar mi lengua en tu piel, para catar tu sabor...
Quedarme seca por mi sed de ti
Comerte despacio, gustosa, dedicada, para saciar una hambre desequilibrada.



Me dejé ser besada, devorada por tus labios...
Tus manos endiabladas, encargadas de mis gemidos ...
Poseída por tu lengua entre mis piernas ...
Jadeos producidos por tus dedos dentro de mi ...
Mostré la hembra que te esperaba ...
Recibí y me entregué al macho que deseaba.


Me poseiste con un espiritu enloquecedor
provocando mi locura, la pérdida de mi razón
sometida al placer, abierta, encorvada ...
pidiendo más, más ... erizada,
embestias fuertemente, provocandome estar bajo tus caprichos
dominandome, controlando mi excitación bajo tu antojo.


Provoqué tu placer, llenandome de ti.

Me pediste entre mis piernas abiertas, que te saciase con mi orgasmo ...

Me ofrecí sin resistencia.

Te tuve en mi.

Dueña de ti.

Sumisa ante ti.



María.













lunes, 5 de diciembre de 2011

Un dulce encuentro ...


Este jueves pasado me levanté como otro cualquier día , pensando en las tareas pendientes a realizar en el trabajo, y sabiendo que iba ser un día bastante pesado en la oficina…
Tan liada estuve  que dejé olvidado durante la reunión, mi móvil en la mesa del despacho, así que hasta bien entrado el mediodía no pude consultarlo…
Cuando salí de la sala de juntas, solo pedía un café cargado y algo salado para intentar recomponerme, me acerqué a mi mesa, cogí mi bolso y mi olvidado móvil, con el objetivo de ir a tomar ese ansiado café! Comprobé si alguien me había llamado, vi que tenía dos llamadas perdidas y sms del mismo número –un número que desconocía- “Te llamaré a las 2. Un beso”, lo leí extrañada, y pensé que alguien se habría equivocado y seguí con mis planes.

Eran las 2 y diez cuando mi móvil sonó, comprobé que era ese  desconocido número, pulsé el botón de descolgar y active el manos libres, y contesté: “Si?” … al otro lado oí una voz masculina, grave, con tono suave - “Hola princesa!” … Solté mis manos del teclado,  esa voz, esa voz… no puede ser… no puede ser él… pero esa expresión solo de esa manera … pero …como??
Notó mi asombro,  por lo que decidió seguir: … “Me han dicho que trabajas ahora aquí, en esta ciudad, y un amigo en común me dio tu teléfono, espero que no haya sido un inconveniente, me gustaría verte … ”
Mi corazón latía a mil, y mis manos de repente temblaban… ese interlocutor había sido mi confesor y  maestro sexual. No fue mi primer hombre con el que me había acostado, pero hasta el momento era él más importante, fue él que me hizo despertar esa mujer que tenía dentro de mi, el único con quien dejaba mi raciocinio de lado, y  dejaba dominar al instinto más primario…


A las 6 había quedado en su casa, no muy lejos del centro… no os niego que mi nerviosismo estaba en lo más álgido, había pasado 10 años, sin vernos! No me fui difícil llegar, aparqué, me acerque al portal y pulse el botón 5ªE del telefonillo, instintivamente me observe en el reflejo del cristal y me arreglé el pelo … escuché el sonido del portal para abrirse … al entrar en el ascensor me  coloqué bien mi negra falda ceñida, y mi camiseta roja de tirantes … se abrió la puerta del ascensor en el mismo momento que me estaba perfumando … giré hacía la puerta sobresaltada y me encaminé; con paso lento, seguro, escuchando mis propios tacones chocando con el suelo, sabiendo que él los escucharía;  hacia la puerta que tenía el letrero 5ºE … en el momento que mis dedos iban a tocar el timbre la puerta se abrió …
Hubo un momento de silencio, de directa e intensa mirada mutua, habían como os he dicho, pasado unos 10 años, pero os aseguro que pude comprobar como el instinto y la atracción no habían perdido un ápice de su fuerza …”Hola niña”

Cuando entré el corazón me salía del pecho, oí cerrar la puerta, me giré, sonreímos y me besó, suave, caliente, tierno… me llevó hacía la sala, donde había dos vasos anchos con Gin-Tónic, bebimos mirándonos, sin decir nada… Las persianas estaban bajadas, creando así un ambiente perfecto. Se acercó, con una de sus manos me acarició mi mejilla mientras que la otra la tenía rodeándome la cintura … y me volvió a besar despacio, lento, poco a poco, jugoso, caliente … eso ya me hacía perder mi estabilidad, menos mal que me tenía sujeta!! Mi excitación era como la de una quinceañera.
Mientras nos besábamos hizo caer mis tirantes de la camiseta, bajándomela hasta la cintura, mis pequeños senos se descubrieron ante él, se separó para acariciarlos, con la palma de la mano los rozó, y mis pezones notaron sus pulgares, eso produjo la reacción deseada … se quitó la camiseta que llevaba y pude comprobar que el tiempo se había portado muy bien con él… se agachó y subió mi falda … el hormigueo que tenía en mi estomago se había trasladado ya a mis muslos … todo me quemaba!!! El sabía donde tocar, me conocía muy bien … esta vez no hizo falta  que me guiase o que me dijera que tenía que hacer.., me llevó hasta un amplio sofá, apretándose contra mi, notando como estaba excitado:  bajó mis bragas, y me hizo recostarme, separé un poco las piernas, se agachó entre ellas, -“No he olvidado tu sabor”- mirándome, me fue besando la parte interna de mis muslos, subiendo paulatinamente … paso su lengua a lo largo de mi sexo: me estremecí. Con sus dedos separó mis labios para poder mostrarle mi vulva - ¡Qué linda sigues siendo!, mientras notaba su boca, yo temblaba, me estremecía… le pregunté si seguía gustándole mi sabor, mi olor, yo… Separó su boca de mi sexo, a la vez que me acariciaba con una mano, con la otra me mostraba su miembro excitado… se levantó quitándose los pantalones; desnudo me levantó y me dijo que le tocase, así notaría la atracción que le provocaba. Cogiéndome de las nalgas, le acaricié con las dos manos su pene: erguido, duro, solemne… un poco humedecido… abracé su miembro con mis dedos pulgar e índice, con una leve presión de abajo arriba, de arriba abajo… era él ahora que temblaba; me apretaba mis nalgas de tal manera que incluso me producía dolor, un dolor cada vez más excitante – “¡Cómo has aprendido mi niña!”- exclamó. Me abrí un poco, y coloque su polla entre mis piernas, empezó a moverse: gemía… yo empapada, mi humedad mojaba su miembro, facilitando ese roce entre mis muslos; lo notaba tan duro, ¡Me gustaba!
 -¡Dímelo! … ¡Pídelo!- me exclamó jadeante...
Sabía lo que quería oír y era lo que yo deseaba: -¡Fóllame!… ¡Fóllame!- le repetí e imploré sin aliento.


Me tomó en brazos y me acostó encima de la mesa del salón. Me penetró como tenía que hacerlo, sin decoro, sin miramientos, con fuerza, empujando cada vez más fuerte para estar dentro de mí.
Se movía cada vez más violento, noté su presión, su rigidez. Mis temblores eran continuos, me abría tanto!!... noté como me llegaba, no lo controlé, me dejé invadir, sin razón. Intenté dominar la respiración, pero no podía, escuchaba mis jadeos, oía los suyos, notaba su calor, sentía mi ardor…

Todo se lo ofrecí sin resistencia y él a mí sin contemplaciones. Echándose sobre mi cuerpo – “Te he echado de menos, María!”- escuché
Así quedamos, abrazados, notando como su pasión decrecía en mí.Recuperando nuestra respiración y nuestra cordura…..

Sabes que soy tu alumna más aventajada! Tuya siempre, maestro ,,,










miércoles, 9 de noviembre de 2011

Un reencuentro con sorpresa

Lo de hace unos días me enloqueció. No se me habría pasado por la cabeza que iba a ser tan maravilloso y descubrir tantas sensaciones ...
Habíamos quedado para tomar un "algo" y ponernos al día de todo lo que nos había pasado en ese tiempo que no nos habíamos visto.
Años atrás, habíamos chocado sexualmente en ciertas ocasiones, pero de forma torpe, atolondrada, nada de mención, y sencillamente lo habíamos olvidado.

Pero cuando nos vimos, tras el inicial alegre y cariñoso encuentro de dos amigos que no se habían visto durante un tiempo, de hablar un poco uno y un poco otro sobre lo como nos había tratado la vida, hubo un pequeño silencio dominado por tu mirada directa y salvaje, y yo no aparte esa mirada,  la recibí exhalando excitación que inmediatamente notaste.

Te levantaste, pagaste, y yo te seguí. Cogiste tu coche, yo el mío y te seguí.
Para ser sincera, me sorprendía notándome tan excitada que no podía ni incluso dominar mi respiración ...
Aparcamos, me esperaste, me cogiste de la mano, entramos en el portal de tu casa, esperamos el ascensor sin mirarnos, sabía como era el juego, y estaba ya jugando ... el breve tiempo que tardó el ascensor, me acariciabas con los dedos mi muñeca, de una forma, de una manera ... Dios mio!!! estaba perdida, mi respiración se aceleraba ... pero en el juego sabía las reglas: paciencia, lentitud, deseo, retraso ...
Al entrar en el ascensor, pusiste tus manos en mis muslos, tocándome la parte externa, arriba, abajo, arriba, abajo. Estaba tu cara tan cerca de la mía que me costó horrores el no besarte, pero sabía que no tenía que hacerlo ....

Entramos en tu casa, directamente a tu dormitorio, para que decir más ... ahí si que te acercaste, me cogiste por la cintura, y me besaste, en un principio solo acariciando con tus labios los míos, seguidamente con tu lengua los humedeciste y seguimos saboreándonos, lentamente, no había prisa ... en tu acercamiento noté que estabas excitado, lo sentía ... y yo ... no había palabras ...

Nos desnudamos uno frente al otro, sin perder nuestras miradas ... me hiciste acostar en la cama y ahí si que hablaste por primera vez tras ese silencio en el bar. - "Ahora cerrarás los ojos, te centrarás en tu sentidos y no te moverás", al mismo tiempo me pusiste unos auriculares en los oídos.
Me tendí en la cama, desnuda, con los ojos cerrados, mis manos temblorosas y escuchando una música sensual oriental ...

En el mismo momento de iniciarse la melodía, noté tus manos en mi cuello, en mis hombros, en mi escote, evitando tocar mis pechos, estaban lubricadas con un aceite aromático exquisito, pasaron por medio de mis pechos, por los lados, pero sin tocarlos, una y otra vez ... mis pequeños senos estaban erguidos, expectantes, fuiste acariciándomelos poco a poco formando círculos cada vez más pequeños, hasta llegar a mis pezones, lo cuales con la ayuda de tus pulgares hicieron que cada vez estuviesen más duros ...

Poco a poco me dada cuenta que tus caricias iban a ritmo e intensidad de la música que estaba escuchando, tus caricias haciendo "eses" bajaron hacía mi cintura, mi ombligo y mis caderas, ...  ahí note como tus dedos índices, medios y anulares circulaban por mis ingles muy lentamente,me hiciste abrir las piernas ... estaba ya tan húmeda!!!! con la parte externa de tus manos te deslizaste hasta llegar a mis rodillas y fue en ese momento, en el mismo instante que escuchaba el discurrir de un manantial (la música) noté como tu lengua probaba mi parte interna de las rodillas, te recreaste durante unos segundos con la punta de tu lengua en esa zona, a media que después poco a poco tus manos iban de nuevo ascendiendo por mis muslos ... al mismo tiempo me los mordías y besabas delicadamente. El calor me invadía, mi respiración empezaba a entrecortarse, hasta podía escucharme algún pequeño y susurrente gemido. Te diste cuenta por mis involuntarios sutiles movimientos que estaba dispuesta a ti totalmente ....

Noté tu aliento en mi pubis, noté tu barba en uno de mis muslos, me abriste más las piernas, acariciaste de abajo hacia arriba con el pulgar humedecido en aceite toda mi parte ya húmeda, te acercaste con tus labios besándome despacio, lamiendo con tu parte plana de la lengua mis labios mayores, que ya estaban hinchados de la excitación, mi pulso cada vez mas acelerado y yo casi fuera de mi ... bajé mis manos hacía tu pelo, levantando y abriendo las piernas me mostré más a ti ... fuiste chupando mis labios mayores, abriéndolos y lamiendo con distinto ritmo los menores ... con la punta de la lengua recorriste el camino desde mi ano hasta mi clítoris,  y ahí es cuando provocaste mis gemidos, me agarraste por las nalgas, levantándome, devorando con tu ágil ejercicio de lengua todo de mi, toda mi esencia, tus dedos anular y central estaban dentro de mi vagina moviéndose magistralmente, y me corrí, escuchando el viento a través de mis oídos (la música).

Te colocaste a mi lado, me quitaste los auriculares, y me dejaste disfrutar de ese momento post-orgasmo, cuando abrí los ojos , estabas sonriente, y  me dijiste: - "Me gusta comerte el coño, me gusta tu olor, me enamora tu esencia", y me besaste sin tocarme ...


Después de eso, vino más ...