Mi signo zodiacal es cáncer, y cumplo con sus características y como tal, cuando necesito respirar, busco el mar, mi atlántico que me recibe siempre.
Ahí, ante él, sola, acompañada por el abrazo del oleaje, el murmullo del mimo del ir y venir de las olas que me hipnotizan, el viento que me acaricia el rostro, cierro los ojos y pienso en los motivos, en las razones para
no dejar de pensar en ti.
Me salen 18, ni más ni menos y una confesión...
Una confesión que espera respuesta ...
1. Por que no te he buscado, y apareciste.
2. Por tus palabras directas y sabias, escuchadas sin preguntar.
3. Por tu compañía en silencio, presencia permanente no solicitada, pero si necesitada.
4. Por conservar mi sonrisa durante mi llanto.
5. Por demostrar de lo que soy capaz de ofrecer y de dar.
6. Por decir palabras sin pronunciar, palabras emitidas con tu mirada.
7. Por sentir el corazón como taladra la espalda, rompiendo mi pecho.
8. Por tus dedos, que tanto ansía mi piel de sentir.
9. Por tu voz, que mis oídos esperan escuchar esas maravillosas palabras que me hacen temblar.
10. Por disfrutar de tu cuerpo, sin cansarme y siempre preparado.
11. Por notar tu aliento en mi labios, capturando el mio.
12. Por descubrir conmigo los placeres del deseo.
13. Por convertir mi timidez en perversión.
14. Por tu sabor.

15. Por dejarme mostrar la hembra que soy
16. Por poseerme como lo haces: suave, lento e intenso ...
17. Por tener ganas de mi.
18. Y por ... estar rendida a ti, sin remedio.
Así, que después de todo lo dicho, te confieso: "Si!, cuando quieras, me tienes. Tuya, cuando decidas!"
María